ESPECIAL LA BELLA Y LA BESTIA: RELATOS

¡Hola mis Teenagers!

Como sabéis, este fin de semana en mi blog (y en muchos otros) hay un especial: La Bella y La Bestia. 

Ayer publiqué el primer sorteo del blog: Sorteo #1: La Bella y La Bestia. La novela. Y hoy os traigo 2 relatos de diferentes autoras que han escrito con mucho amor.

El regalo de Bella – Brittny Ciara

Bella llevaba ya varias semanas en el lugar. El príncipe había demostrado ser mucho más galante y educado de lo que ella creía. Era como si los cuentos e historias que leía, se basaran en hechos reales, y eso que siempre creyó que no era así, aunque lo deseó con todas sus fuerzas en más de una ocasión.

Pero allí, en ese Castillo, tras lo vivido, todo parecía un sueño.

Y no sólo por el comportamiento y el cariño que le demostraban los criados, especialmente el ama de llaves y el mayordomo, también por el cariño que le tenía el Príncipe, el cual parecía no estar nunca conforme con lo que le daba a Bella: vestidos, comida, libros…

—Príncipe, no necesito tantas cosas, nunca he tenido más que lo básico y nunca he deseado más, soy feliz con vos, os amo y sé que vos también me amáis a mí —dijo un día Bella asomada al balcón, temiendo que su amado no estuviera nunca conforme.

—Lo sé, Bella, pero no sabéis cuánto os agradezco lo que hicisteis por mí. Me salvasteis la vida a mí, y a todas las personas que, como yo, caímos bajo ese hechizo. De no ser por vos, ni mi vida ni mi espíritu se hubieran  salvado —respondió el Príncipe acercándose a su amada.

Bella sonrió y abrazó al Príncipe. Ambos se fundieron en un abrazo de amor, mientras los rayos del Sol les acariciaban y, al mismo tiempo, ofrecía un hermoso espectáculo de luz con el arco iris que se dejaba reflejar entre los chorros de la fuente situada en el jardín.

Ambos sabían que no todo era felicidad; aún en la aldea quedaban personas que temían a los habitantes del Castillo, pero eran los menos y, esperaban que con el tiempo, todos comprendieran lo acontecido, aunque quien nunca lo comprendería sería Gastón. Él siempre amó a Bella, pero era un amor muy diferente al que le tenía el Príncipe, pues era un amor de verdad, no simples palabras. Lo sabía por su mirada, sus caricias, su forma de besarla…

—Bella, ya que decís que no necesitáis tanto como os doy… ¿Entonces no queréis el regalo que os tengo preparado? Ha llevado mucho tiempo hacerlo —habló él con una media sonrisa pícara.

—¿Otro más? —preguntó ella complacida, sabiendo que nunca estaría satisfecho.

—Sólo uno más —respondió mientras la miraba a los ojos.

Bella asintió con la cabeza y dejó que él la guiara hacia ese regalo misterioso que tantos días había necesitado.

Iba con los ojos cerrados. El Príncipe había tomado un pañuelo de seda roja y le había vendado los ojos. Caminaban despacio, sin hablar, pero se escuchaba el murmullo de las risas de varias personas, el canto de los pajarillos y el tic-tac de un reloj. Bella supo que se acercaban a la entrada del Castillo por el cambio de sonido de los pasos, pero no sabía mucho más.

Finalmente, tras unos momentos de ser guiada por el Príncipe, comenzaron a bajar unas escaleras y salieron al jardín. Allí, después de dejar de lado la fuente, se detuvieron.

—Aquí tenéis el regalo, de parte de todos los del Castillo —dijo el Príncipe, mientras le retiraba a Bella el pañuelo.

Bella abrió los ojos, y allí, delante, tenía el segundo mejor regalo de todos los que ella podía esperar: un cenador, rodeado de rosas rojas, con cojines de terciopelo, para que ella pudiera leer en el jardín sin que el Sol la molestase. Situado en un rincón silencioso, los árboles lo alejaban del exterior.

—Es hermoso, muchas gracias, es lo segundo mejor que me podíais regalar —dijo Bella con lágrimas de felicidad en la mirada.

—¿Lo segundo? —preguntó él extrañado— ¿Qué es lo primero?

—El amor correspondido —respondió ella, y ambos se fundieron en un apasionado beso de amor.

El Príncipe comprendía lo que Bella quería decirle, y era algo que a ella nunca le iba a faltar, pues la amaba más que a su propia vida; no porque le hubiera salvado, la amaba desde antes, la amó casi desde el primer momento que la vio.

¿No os parece precioso? Porque a mí sí. Pero esto no es todo, aún queda otro tan bonito como este.

La fiesta de Bella – Begoña Medina

Era la mañana del segundo día de Bella. Había amanecido un triste día plagado de lluvias e intenso aire. Las gotas repiqueteaban con fuerza sobre aquellas extrañas vidrieras que adornaban a cada tramo las paredes.

Lumiere se lamentó de aquella horrible transformación. Ahora, en lugar de aquellas coloridas y alegres imágenes sobre temas cotidianos, habían sido reemplazadas por aquellas espantosas imágenes de gárgolas que acechaban a sus inquilinos con aquellas enormes fauces. Meneó la cabeza y desechó aquellos pensamientos, ahora eso ya no tenía solución. En su lugar, esperaban poder conquistar a aquella hermosa muchacha con magia. Nadie podía alardear de poseerla más que ellos, impregnaba cada rincón de aquel vetusto castillo. Sí, se dijo más animado, podían sacar ventaja de ello si Bestia ponía de su parte. Bella había dejado abierta la puerta de su habitación, Lumiere y Din Don se asomaron, pero estaba vacía.

— ¿Dónde andará esta muchacha? —se preguntó Lumiere.
— ¿Crees se habrá escapado? —se horrorizó Din Don.
— No seas gafe, es una muchacha muy curiosa. No debe andar muy lejos.

Un ruido de enaguas muy liviano les alertó de la presencia de la muchacha. Estaba junto al gran ventanal que iluminaban aquel piso con la mirada perdida hacia el fantasmagórico jardín, parecía hipnotizada. Se arrebujaba fuerte bajo su chal como acuciada de una frialdad insoportable. Lumiere y Din Don se compadecieron de ella, había sido arrastrada allí por la fuerza lejos de su familia.

— Hola, Bella.
— Hola, chicos —sonrió la muchacha encantada saliendo de su ensimismamiento.
— ¿Podemos ayudarte? Yo podría ser tu guía, me conozco cada palmo de estas piedras. —Se ofreció Lumiere.
— ¡Muchas gracias, Lumiere! Me encantaría, pero antes me gustaría saber  una cosa, ¿qué le gusta a tu señor? —Los ojos almendrados de Bella lo observaban con atención.
— ¿Qué-qué le gusta a mi señor? No entiendo —tartamudeó el pobre Lumiere, echó varias miradas hacia Din Don en busca de ayuda, pero el reloj se encogió de hombros sin saber qué hacer.
— Sí, me encantaría hacer una fiesta, chocolate, un baile…
— ¡Oh, eso sería una fantástica idea! —se entrometió la señora Potts en la conversación que subía en ese momento las escaleras seguido de Tip dando saltitos. Las dos tazas llegaron por fin al rellano donde se encontraban todos reunidos.
— No-no creo el amo esté para muchas fiestas —carraspeó asustado Din Don.
— Venga ya, Din Don, no seas aguafiestas —lo recriminó Tip—, será divertido. Hace mucho que no celebramos nada.
— Entonces ¿me ayudarán? —imploró Bella.
— Claro que sí —se entusiasmó la señora Potts.
— ¿Y ustedes qué dicen, Lumiere y Din Don?
— Bueno, no creo haya nada malo en intentarlo ¿no? —dijo no muy convencido Lumiere.
— Yo no creo sea buena idea, el amo digamos no es… Temo por su carácter. —Se excusó Din Don.
— Eso déjenmelo a mí —dijo la señora Potts.
— Pero me gustaría que fuese una sorpresa. ¿Sabrán guardar un secreto? —Bella se había agachado para estar a su altura y había cogido a Tip en su regazo con cariño.
— ¿Qué secreto? —rugió Bestia apareciendo de imprevisto por las escaleras.

Din Don corrió a resguardarse detrás de Lumiere y lo empujó contra su señor.

— Ya dije yo que no era buena idea —murmuró Din Don al oído de Lumiere.
— Nada, mi Señor, en realidad estábamos… —empezó a tartamudear  Lumiere entre fuertes temblores, sus llamas se habían apagado del susto.
—¡Vamos a cocinar! —chilló alegre Tip—. Bella va a preparar la comida de hoy.

Bestia gruñó por lo bajo. Sus espesas cejas se fruncieron y su rostro se convirtió en una máscara gélida y de mal humor.

— Si no es un inconveniente para usted —musitó Bella poniendo cara de inocente.
— No me gusta cambiar de menú, no necesito de sus artes culinarias… —Se interrumpió a medio camino al ver que todos sus súbditos le suplicaban con la mirada que fuese amable—, pero será su problema, aténgase a las consecuencias si no me agrada —concluyó de mala gana Bestia. Con las mismas se alejó de allí sin echar un último vistazo y desapareció. Todos respiraron aliviados y se sacaron la frente de sudor.

— Por poco —se desinfló Din Don—. A mí no me deis estos sustos que cualquier día desfallezco.

Bella rio alegre.

— Vamos, Lumiere. Llevarme a la sala de baile y preparemos la fiesta. Estoy deseando ver la cara que pondrá Bestia al verla.
— Uff no quiero ni imaginármela —resopló Lumiere con ironía.
— Chicos, no seáis tan negativos —los regañó la señora Potts—, en estos momentos lo que necesitamos es un soplo de aire fresco y esta jovencita hará cambiar nuestras vidas. Ya lo veréis.
— Gracias, señora Potts —dijo la muchacha agradecida por su apoyo.

El salón de baile tenía los cortinones cerrados e impedían que entrara la luz solar a través de sus cristales. Todo el mobiliario estaba cubierto de mantas y polvo. Lumiere iluminó con sus velas el lugar.

— ¡Vaya! —se asombró Bella— Este lugar es maravilloso.
— Debías haberlo visto en pleno esplendor Bella —se emocionó la señora Potts—. Numerosos invitados de todos los palacios vecinos venían con sus mejores galas a disfrutar de esta maravillosa pista de baile. Las parejas ondeaban de aquí para allá bajo la luz de la Luna y la música de nuestra orquesta.

La tristeza los invadió a todos, las caras nostálgicas se sucedían de uno a otro, pero eso no desánimo a Bella, que por el contrario trató de insuflar sus ánimos.

— Pues manos a la masa, ¿a qué esperamos a darle el esplendor de antaño?

flecha

Y a vosotros, ¿Cuál os ha gustado más? Cuentéamelo todo, todo en los comentarios, estoy súper emocionada por saber lo que pensáis.

Y no os olvidéis de seguir visitando mi blog, que esto aún no ha acabado. Hoy por a las 17:00 (hora española) habrá otra entrada, esta vez un Book Tag.

 

CON AMOR, TEEN SHELF

 

40 comentarios en “ESPECIAL LA BELLA Y LA BESTIA: RELATOS

  1. Utopía dijo:

    ¡Hola! La verdad es que es genial inventar relatos a partir de historias ya creadas, sobre todo si son tan bonitas como estas. Ambos me han gustado y jo, ¡ya me gustaría a mí ser Bella! Con un rinconcito especial donde leer y preparando cositas guays para el protagonista masculino 😉 ¡Bonito especial!
    Un abrazo y feliz fin de semana :3

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  2. Juanma dijo:

    Los dos están muy bien, aunque creo que el segundo ha sabido capturar mejor el caracter de los personajes tal como los recordamos de la película. Eso hace que podamos imaginarnos esta escena en la película sin problemas. Saludote ^_^

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  3. Sebas Perez Luna dijo:

    Muy difícil decidirse. Pero me quedo con el relato de Begoña Medina. Tiene algo especial. Esta autora sabe transmitir muy bien a pesar de la brevedad de los relatos. Seguiré su pista…¿Alguien sabe si es la misma Begoña Medina que ha ganado varios premios en Wattpad?

    Le gusta a 1 persona

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